En entradas anteriores les había contado acerca de mis gatitos, hablé sobre Kevin con quien empezó esta gran familia, después Mía y Luna, hasta ahí eran tres lindos gatos conviviendo y disfrutando de una vida tranquila llena de amor.
Rápidamente se acoplaron, dándonos momentos de felicidad, al verlos correr por la casa, tratando de escabullirse al patio para sacar la arena de las macetas y por que no también para mordisquear las plantas hasta poder sacarlas de raíz, correteándose por todos lados🐈🐈🐈, llenando de pelitos la ropa, adueñándose de los sillones, del baño, de la lavadora, de la cocina, rascando la puerta de la habitación a las 3 am para entrar a darnos amor 💖o pedirnos amor? bueno como sea el punto es que lleva amor, no podría faltar que de pronto pasen corriendo sobre nosotros y nos aruñen, pero hay que resaltar algo importante ellos nunca tienen la culpa somos nosotros por estorbarles, algo que no puede faltar es que no sepan si salen o entran de la habitación, además a las 5 am también rascan la puerta para recordarnos que debemos llenar sus platos de croquetas y limpiar su arena, porque esas cosas son esenciales y vitales para la correcta relación gato-esclavo.
Teníamos planeadas unas vacaciones en diciembre y no sabíamos como hacer con nuestros gatitos, también los notamos un poco raros y hablamos sobre esterilizarlos antes de irnos, pero por una u otra razón lo postergamos, y como vimos que eran muy calmados sin señal alguna de que entraran en celo pues seguimos con nuestros planes de irnos y al regresar esterilizarlos. Ahora teníamos que encontrar quien cuidara de ellos, bueno entonces aquí es donde participa nuestra vecinita, es una chica de 17 años aproximadamente y le encantan los gatitos, si leyeron la entrada anterior les comenté que Luna bajaba a la casa de la vecina, bueno de ella precisamente hablo (Hola vecinita si lo esta leyendo 👋).
Nuestra vecina aceptó con mucho gusto, nos fuimos felices y tranquilos (la vecinita nos enviaba fotos y mensajes todos los días 👍😁), pero durante el viaje nos convencíamos de que al regresar los llevaríamos a esterilizar.
Entonces llego el momento de regresar después de 15 días y ver a nuestros lindos gatitos, pero nos topamos con la novedad de que Kevin entró en celo 😓 e intento montar a las gatitas, la vecina no se quedaba a dormir entonces surgieron dudas pero como nadie vio si pudo lograr su cometido pues esperamos para ver si estaban embarazadas...
Regreso a casa
El día que regresamos creímos que ya había acabado todo ¡Oh ilusos inexpertos! 😒 Pues esa noche Mía entró en celo y de ahí, y durante los siguientes 5 días fueron desvelos 😖😪, Kevin rascaba la puerta con tanta fuerza que sin exagerar parecía que quería tirarla, acompañado de un maullido e insistencia por querer entrar a la habitación (Tuvimos que encerrar a Mía para que no pasara nada).
Cuando acabo la semana ya estaban más tranquilos y al parecer ya no estaban en celo, pero que creen? Luna inició con su celo 😱😱😱 , no lo podíamos creer de nuevo más desvelo, maullidos, rasguños en la puerta, correteo, peleas, ¡no puede ser! 😢 no creímos que veríamos eso, para nosotros solo eran historias o leyendas urbanas para hacer ver mal a los pobres gatitos.
En fin, luego de esas dos semanas cansadas, vino la calma y como según nosotros no se podían esterilizar mientras estén en celo pues esperamos, pero esa espera nos hizo ver algo 😳, las pancitas de nuestras gatitas empezó a crecer y sí, efectivamente estaban embarazadas, ¡¡las dos!! 😱
Nos preguntamos que íbamos hacer con los gatitos, lo primero que vino a nuestra mente fue cuidar el embarazo de Mía y Luna, y después de dos meses dar en adopción a los gatitos con personas responsables.
Claro después de saber que estaban embarazadas, como dicen después del niño ahogado... esterilizamos a Kevin 😅
En la siguiente entrada les contaré que pasó con los gatitos y los tres padres amorosos 💗🐈🐈🐈
Nota: las fotos son de cuando estaban embarazadas 😊









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