lunes, 8 de enero de 2018

Cuando dimos en adopción a nuestros gatitos Parte I


Los gatitos de Luna y Mía ya tenían 3 meses, tenían unas dos semanas de esterilización y comenzamos la búsqueda de personas responsables y amantes de los gatos para poder darlos en adopción.
Para ese momento ya estamos encariñados con ellos, fue difícil decidir a quien daríamos en adopción por lo que también se volvió un tema de conversación recurrente, es un conjunto de sentimientos porque era nuestra responsabilidad encontrarles un nuevo hogar y lo que pasaría con ellos, si los cuidarían de la misma forma que nosotros, si al enfermarse los llevarían al veterinario, si les darían mimos y los entenderían al hacer travesuras, también si serían dueños conscientes y de los que les entregan el corazón, en verdad era una decisión que ponía en conflicto nuestros sentimientos, también por que era nuestra culpa el tener tantos gatitos😕

Después de unos días, encontramos a dos personas que querían adoptar 3 de los gatitos, ahora venía lo más difícil, decidir quienes y llevarlos 😔
Le dimos vuelta al asunto y al final decidimos que Mio y Chispita se irían con la señora pues tenía una casa con patio además de otro gatito por lo que no estarían solos, Mio tenía un apego a su mamá "Mía" o siempre estaba con alguno de sus hermanos por eso decidimos que él y Chispita estuvieran juntos.







Y al otro señor le daríamos a Bebecito por ser un gatito independiente, solitario y juguetón. La verdad es que le tenía cierta preferencia porque era el más pequeñito de todos, con una carita muy tierna y al estar alejado de los demás me enternecía.





En ese momento creíamos que era lo correcto y no era por egoísmo sino por diversas razones como el espacio, no tener casa propia, que nos corrieran al ver tantos gatitos, como cuidaríamos de todos ellos sin descuidarlos, etc. 
Entonces emprendimos el viaje para llevarlos a sus nuevos hogares, primero llevamos a Bebecito pero no dimos con la dirección, así que después de casi una hora de andar buscando no encontramos la casa y decidimos llevar a Mio y a Chispita con la señora.

Llegamos a la casa, vimos que tenía patio y estaba el otro gatito de la señora, el gatito se acercó de inmediato para recibir a los nuevos amiguitos y rápido socializaron, nos quedamos con la confianza momentánea de que les habíamos encontrado un buen hogar.

Regresamos a casa y sentimos tristeza, culpa y remordimiento por haber sido capaces de regalar a dos de nuestros gatitos.
Era inevitable pensar en ellos y toda la semana estuvimos preguntándonos como estaban.
Debo señalar que la señora era conocida de mi mamá entonces teníamos más confianza y pues visitaba frecuentemente a la señora y nos daba noticias de ellos.

Pero sólo después de una semana... 😩

Se los cuento en la siguiente entrada, gracias por leer las historias, recuerden que estamos en Facebook/El Gaterio y el grupo 💗El Gaterio💗, en You Tube El Gaterio.


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