lunes, 16 de octubre de 2017

La gatita adoptada llega a casa



Como les decía en la entrada anterior, habíamos ido por la gatita que adoptamos, decidimos por la más chillona, rayada gris con las puntas de sus patas delanteras blancas y las traseras como si fueran calcetas.
Apenas tenía 30 días pero ya comía croquetas e iba al arenero, muy juguetona y chillona claro.

En cuanto llegamos a la casa le mostramos el arenero y el traste de las croquetas y el agua, sabemos que no nos iba a entender y quizá pensó que tontos, acaso creen que no huelo. En fin, según nosotros era para que reconociera olores y así empezara a conocer a Kevin.








Creímos que por el hecho de ser una gatita adorable, pequeñita, ser niña y aparte la ausencia de Frida, Kevin la recibiría bien, ¡pues no! No le dio la mejor de las bienvenidas, se puso agresivo y tomaba una distancia considerable para observarla. 

La miraba fijamente como si estudiara sus movimientos, tanto que olvidó los horarios para jugar, para pedir comida, para pedir amor, él se enamoró o eso suponemos, aunque de vez en cuando le daba uno que otro zarpazo, y ella se dejaba, supongo que creía que estaba jugando, se correataban en uno al otro, y como era obvio Kevin ganaba por ser más grande y tener más agilidad. 😄



Ella corría y saltaba por todos lados, inmediatamente se adueño del respaldo de un sillón, de un oso de peluche y casi todo lo que proporcionaba comodidad.
Rápidamente se ganó nuestra atención y cariño lo que suponemos también influyó en los celos de Kevin.


Durante la primer semana mi esposo no quería acariciarla por miedo a encariñarse y que algo pasará, esto debido a lo reciente con Frida, pero eso no duró mucho ya que lo buscaba.
Aún no tenía nombre, era el tema de conversación cada que estábamos todos juntos, entonces cada que preguntaban ¿de quién es la gatita? respondíamos ¡Es mía! Y a mi esposo se le ocurrió que se llamara Mia 😊.

En esa misma semana trajo un cono naranja y compramos mecate para enrollárselo alrededor, para que quedara como un rascador, pero Kevin no le hacía caso.
Una noche después del trabajo como era costumbre mi esposo empezó a jugar con Kevin y trato de hacer que trepara el cono pero de plano a Kevin no le gustaba, pero a Mia sí 😅, y comenzó a treparse y rascar, cuando Kevin la vio sus celos se hicieron presentes y también empezó a jugar.









Y fue así como a partir de ese momento se volvieron inseparables, siempre durmiendo juntos, corriendo, comiendo, era lindo verlos crecer y ser una pareja adorable.

Aunque Kevin se volvió más desenvuelto aún conserva ese temor por las visitas y personas desconocidas, ruidos extraños, la voz de mi mamá, cuando se cae algo o el sólo hecho de que pase el camión del agua 😒

Y Mía, bueno ella ya no es la gatita esbelta que llego a casa, pues después de tener 5 hijos (esa es otra historia), una vida sedentaria, la esterilización y el estrés, ¡Sí, el estrés! por que el estrés siempre provoca que las mujeres suban de peso 😎 

Bueno el asunto es que ella desarrollo ciertas manías, como por ejemplo hacer pedazos el papel higiénico,  morder el cabello y que le rasquen la espalda cerca de la cola 😁





Actualmente Mia pesa 6.3 kg, es muy sana y no come cualquier cosa, en ocasiones muerde el papel higiénico y a toda costa vigila que no haya ninguna arañita en la pared, es como su hobbie, sigue amando que le rasquen cerca de la cola 😅







En la próxima entrada les contaré sobre una adopción inesperada 🙀...


1 comentario:

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